Sobre la ley de Urgente Consideración y la seguridad social

Editorial

Dada la complejidad del tema y lo amplio de la discusión, abordaremos su análisis por etapas. Comenzaremos planteando algunas reflexiones acerca de la forma de procesar el diálogo y la discusión entorno a una reforma del sistema.

Una primera consideración refiere a la decisión de incluir temas vinculados a la seguridad social dentro de una ley de urgencia. Esta acción parece ir en línea con un posicionamiento que se empeña en machacar acerca de los problemas del sistema de seguridad social, haciendo especial énfasis en la situación del BPS. No solo estamos encontra de esa visión, sino también de intentar lograr acuerdos en torno a un tema tan delicado de manera urgente y sin el debate suficiente.

A partir de la idea de la necesidad de reformar el sistema de seguridad social, el anteproyecto crea una comisión especial de expertos para analizar el tema, compuesta por 15 personas que serán designadas por el poder ejecutivo.Personas, no instituciones, ni organizaciones sociales. Esta comisión hará un diagnóstico de la situación actual de la seguridad social y propondrá modificaciones, que serán remitidas en un informe al parlamento nacional. ¿Cuáles el papel entonces que se asigna a las organizaciones sociales en todo este proceso? De acuerdo al anteproyecto de ley, la comisión podrá “recabar,mediante audiencias u otras formas pertinentes, la opinión de las diferentes partes interesadas en el sistema previsional, tanto en la etapa de diagnóstico como de recomendaciones”. En otras palabras, la propuesta del poder ejecutivo deja por fuera de la discusión a las organizaciones sociales, limitando su participación a una audiencia en la que podrán brindar su opinión.

La pretendida exclusión de las organizaciones sociales del debate sobre la reforma en la seguridad social es llamativa por distintos motivos. Por un lado, porque desconoce el rol y la participación que jubilados, pensionistas, trabajadores y empresarios hemos tenido en la dirección del mayor organismo de seguridad social del país, el BPS. Siempre con espíritu constructivo y actitud propositiva. Por otro lado,es sabido que este tipo de reformas,por sus implicancias, requieren de un amplio respaldo político y social. Obviamente se necesita un gran acuerdo en el ámbito político y técnico, pero también en la sociedad involucrada.¿No son acaso las organizaciones de jubilados y pensionistas, de trabajadores y de empresarios, lo suficientemente representativas como para participar del diálogo con propuestas y aportes concretos? 

La experiencia nacional refuerza esta opinión. Miremos por ejemplo la reforma que se realizó al sistema de segu-ridad social en 1995. En pocos meses se resolvió impulsar una reforma para cuya elaboración se decidió dejar de lado a las organizaciones sociales. En aquel momento, tanto ONAJPU como el PIT-CNT mostraron su discrepancia con varios aspectos de una serie de problemas tanto técnicos como éticos.A lo largo de estos años, el sistema ha dado sobradas muestras de ser inconveniente para las y los trabajadores,especialmente para quienes se encuentran más desprotegidos. Sin embargo,nada tan evidente como el perjuicio que generaba esa reforma al grupo llamado“cincuentones”, que obligó a buscar una solución para ese colectivo.

También se planteó en su momento que fijar una edad jubilatoria mínima en 65 años de edad y 30 años de aportes iba totalmente a contrapelo de la realidad del mercado de trabajo en Uruguay,perjudicando a los sectores más vulnerables que difícilmente alcanzaría el mínimo de aportes exigido. Hoy en día se reconoce que esas condiciones fijadas, a espalda de las organizaciones sociales, fueron demasiado duras y significaron la exclusión en el sistema de seguridad social de un amplio número de compatriotas. Y quienes lo reconocen son incluso quienes hoy en día están promoviendo una reforma del sistema. Afortunadamente, la ley de flexibilización del año 2008,surgida de un diálogo social como el que proponemos, dio solución a un importante número de trabajadoras y trabajadores, permitiendo que acceda a una jubilación por causal común o poredad avanzada.

Es por ello que son varias las preguntas que nos formulamos: ¿No será mejor promover un diálogo que sea abierto,inclusivo y que permita un intercambio directo y provechoso con todos los involucrados? ¿Por qué atentar contra la posibilidad de alcanzar acuerdos más amplios, amputando la voz a las principales organizaciones sociales representantes de los trabajadores, de los jubilados, pensionistas y empresarios?¿Por qué desconocer 27 años de trabajo ininterrumpido en el directorio del BPS,lo que coloca a las representaciones sociales en una posición privilegiada para discutir sobre el sistema previsional uruguayo? ¿Cuál es el objetivo de discutir una reforma del sistema deseguridad social entre cuatro paredes?Seguiremos dando la discusión en el terreno que corresponda, siempre defendiendo el derecho de los jubilados y pensionistas a proponer, a debatir a seguir construyendo de manera colectiva la seguridad social de todas y todos. Sixto Amaro Director representante de jubilados y pensionistas en el directorio de BPS ¿No será mejor promover un diálogo que sea abierto, inclusivo y que permita un intercambio directo y provechoso con todos los involucrados? Es sabido que este tipo de reformas, por sus implicancias, requieren de un amplio respaldo político y social.